Aceite de Oliva y Salud
La investigación médica ha aportado a lo largo de varias décadas información exhaustiva sobre los beneficios de la dieta mediterránea, uno de cuyos componentes esenciales es el aceite de oliva.
Gracias a su elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados (mientras que en las grasas animales y los aceites de coco y palma predominan los ácidos grasos saturados) y riqueza en antioxidantes, polifenoles, esteroles y vitaminas, se ha podido demostrar el efecto beneficioso del aceite de oliva en numerosas patologías:
Colesterol y arterioesclerosis:
Entre sus efectos positivos destaca especialmente el menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo desarrollado y cada vez más frecuente en los países en vía de desarrollo. Su consumo continuado reduce el nivel de LDL-colesterol ya que estimula su eliminación, sin afectar al nivel de HDL. El responsable de este efecto es el ácido oleico, que es el compuesto más abundante en el aceite de oliva.
Propiedades antioxidantes
En la fracción insaponificable del aceite de oliva existen, además de las sustancias aromáticas, compuestos con propiedades antioxidantes como la vitamina E, fenoles, ßcarotenos (precursor de la vitamina A), escualeno y colorantes. Otros aceites de semillas contienen también una alta proporción de ácido oleico, pero tienen que ser refinados, perdiendo en ese proceso las vitaminas y los antioxidantes entre otros.
Los antioxidantes previenen la formación de radicales libres, responsables del envejecimiento celular y la oxidación de LDL, que provoca arteriosclerosis.
Diabetes
El aceite de oliva juega un papel muy importante en la prevención y control de la diabetes mellites, mejorando los niveles de glucosa y su homeostasis, y su sensibilidad a la insulina, responsable del control glucídico.
Presión arterial
El consumo regular de aceite de oliva disminuye la presión arterial y la resistencia vascular. Esto se ha comprobado en varios estudios, incluso en pacientes diabéticos, contribuyendo a reducir el riesgo de sufrir trombosis, y permitiendo reducir las dosis de anti-hipertensivos.
Cáncer
En numerosos estudios epidemiológicos se ha demostrado el efecto protector de la dieta mediterránea rica en aceite de oliva, contra algunos tumores malignos.
Otros efectos positivos sobre la salud
Los estudios médicos recientes profundizan en los mecanismos de las enfermedades cardiovasculares, pero también aportan información sobre otros efectos positivos del consumo regular de aceite de oliva y de la dieta mediterránea tradicional. En este sentido el aceite de oliva contribuye a fortalecer el sistema inmunológico frente al ataque de microorganismos como bacterias y virus. Su consumo regular reduce el riesgo de desarrollo de artritis reumatoide, protege del deterioro de las funciones cognitivas y previene el deterioro de la memoria asociado a la edad y a la demencia senil.
Ejerce un efecto positivo sobre la depresión, previene la aparición de lesiones en la piel, favorece una buena calcificación y mineralización de los huesos y favorece del tránsito intestinal combatiendo el estreñimiento mediante un suave efecto laxante.
El conjunto de efectos positivos hacen que el consumo regular de aceite de oliva y aceitunas aumenten la esperanza y la calidad de vida de la población.
El aceite de oliva a diferencia de otros aceites de semillas, es mucho más estable frente al calor y puede ser usado varias veces en fritura sin sufrir deterioro mediante procesos de hidrogenación o isomeración. Esto da lugar a productos tóxicos como peróxidos y polímeros, y además reduce las propiedades beneficiosas sobre el metabolismo de los lípidos.
El aceite de oliva contribuye a la salud y a la economía doméstica.
INFORMACIÓN:
Grande Covián,F. Y otros 1996. Nutrición y Valor Biológico. Cap 9 de la Enciclopedia Mundial del Olivo, pag. 345-386. Consejo Oleícola Internacional. (C.O.I.)
Gracias a su elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados (mientras que en las grasas animales y los aceites de coco y palma predominan los ácidos grasos saturados) y riqueza en antioxidantes, polifenoles, esteroles y vitaminas, se ha podido demostrar el efecto beneficioso del aceite de oliva en numerosas patologías:
Colesterol y arterioesclerosis:
Entre sus efectos positivos destaca especialmente el menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo desarrollado y cada vez más frecuente en los países en vía de desarrollo. Su consumo continuado reduce el nivel de LDL-colesterol ya que estimula su eliminación, sin afectar al nivel de HDL. El responsable de este efecto es el ácido oleico, que es el compuesto más abundante en el aceite de oliva.
Propiedades antioxidantes
En la fracción insaponificable del aceite de oliva existen, además de las sustancias aromáticas, compuestos con propiedades antioxidantes como la vitamina E, fenoles, ßcarotenos (precursor de la vitamina A), escualeno y colorantes. Otros aceites de semillas contienen también una alta proporción de ácido oleico, pero tienen que ser refinados, perdiendo en ese proceso las vitaminas y los antioxidantes entre otros.
Los antioxidantes previenen la formación de radicales libres, responsables del envejecimiento celular y la oxidación de LDL, que provoca arteriosclerosis.
Diabetes
El aceite de oliva juega un papel muy importante en la prevención y control de la diabetes mellites, mejorando los niveles de glucosa y su homeostasis, y su sensibilidad a la insulina, responsable del control glucídico.
Presión arterial
El consumo regular de aceite de oliva disminuye la presión arterial y la resistencia vascular. Esto se ha comprobado en varios estudios, incluso en pacientes diabéticos, contribuyendo a reducir el riesgo de sufrir trombosis, y permitiendo reducir las dosis de anti-hipertensivos.
Cáncer
En numerosos estudios epidemiológicos se ha demostrado el efecto protector de la dieta mediterránea rica en aceite de oliva, contra algunos tumores malignos.
Otros efectos positivos sobre la salud
Los estudios médicos recientes profundizan en los mecanismos de las enfermedades cardiovasculares, pero también aportan información sobre otros efectos positivos del consumo regular de aceite de oliva y de la dieta mediterránea tradicional. En este sentido el aceite de oliva contribuye a fortalecer el sistema inmunológico frente al ataque de microorganismos como bacterias y virus. Su consumo regular reduce el riesgo de desarrollo de artritis reumatoide, protege del deterioro de las funciones cognitivas y previene el deterioro de la memoria asociado a la edad y a la demencia senil.
Ejerce un efecto positivo sobre la depresión, previene la aparición de lesiones en la piel, favorece una buena calcificación y mineralización de los huesos y favorece del tránsito intestinal combatiendo el estreñimiento mediante un suave efecto laxante.
El conjunto de efectos positivos hacen que el consumo regular de aceite de oliva y aceitunas aumenten la esperanza y la calidad de vida de la población.
El aceite de oliva a diferencia de otros aceites de semillas, es mucho más estable frente al calor y puede ser usado varias veces en fritura sin sufrir deterioro mediante procesos de hidrogenación o isomeración. Esto da lugar a productos tóxicos como peróxidos y polímeros, y además reduce las propiedades beneficiosas sobre el metabolismo de los lípidos.
El aceite de oliva contribuye a la salud y a la economía doméstica.
INFORMACIÓN:
Grande Covián,F. Y otros 1996. Nutrición y Valor Biológico. Cap 9 de la Enciclopedia Mundial del Olivo, pag. 345-386. Consejo Oleícola Internacional. (C.O.I.)


