Control de Plagas y Enfermedades
En Producción Integrada de olivar, la defensa fitosanitaria del cultivo se basa en Estrategias de Control Integrado, las cuales se plantean de forma muy diferente a los calendarios fijos de tratamiento tradicionales. En el control integrado de plagas y enfermedades se consideran y combinan de forma compatible todos los métodos de lucha disponibles, incluyendo métodos biológicos, culturales, químicos, etc., teniendo en cuenta el medio particular y la dinámica temporal de las poblaciones de los agentes implicados, de modo que dichas poblaciones se mantengan por debajo de los umbrales capaces de causar daños económicos graves. Como norma general, se limita de forma racional el empleo de productos químicos a los casos en que no se disponga de otro sistema de lucha eficaz o para complementar otros métodos de control. En caso de ser necesaria la aplicación de compuestos químicos, las materias activas a utilizar serán exclusivamente las autorizadas en los Reglamentos.
Entre las medidas preventivas que se pueden adoptar para el establecimiento de nuevas plantaciones, es muy importante la elección de suelos libres de infestaciones por insectos y patógenos perjudiciales. Dicha elección puede estar basada en el conocimiento de la historia previa de la parcela, por ejemplo información sobre ataques en cultivos anteriores, y/o en análisis realizados en laboratorios competentes, tales como la determinación de la densidad de inóculo de V. dahliae presente en el suelo. Asimismo, se debe utilizar material vegetal sano, exento de ataques de ácaros, cóccidos, abichado, glifodes, repilo, nematodos, verticilosis, tuberculosis y virosis, y es recomendable el empleo de variedades de olivo resistentes a V. dahliae en plantaciones de regadío.
En plantaciones establecidas, se debe realizar un manejo adecuado del cultivo como es efectuar la poda durante la parada invernal, favorecer la cicatrización de las heridas para evitar los ataques de E. pingüis y la entrada de enfermedades, y aplicar un abonado equilibrado.
Componentes esenciales de los sistemas de control integrado son la identificación del problema y la determinación de la incidencia de cada plaga o enfermedad en particular y los niveles de las poblaciones tanto de los agentes nocivos como de los auxiliares. Ello se realizará de acuerdo a los métodos de muestreo definidos en los Reglamentos para las principales plagas y enfermedades como polilla, mosca, cochinilla de la tizne, barrenillo y repilo. La información obtenida en dichos muestreos permitirá efectuar una estimación del riesgo y, en el caso de que los niveles estimados superen los umbrales de intervención establecidos, con peligro de sufrir pérdidas económicas graves, se procederá a elegir el sistema de lucha más adecuado, entre las diversas medidas de control propuestas en los Reglamentos.
BIBLIOGRAFÍA
Anónimo. 1998. La Sanidad del Olivar en Países del Mediterráneo. IX Symposium Internacional. Phytoma España 102: 1-222.
De Andrés, F. 2001. Enfermedades y plagas del olivo. 4ª ed. Riquelme y Vargas Ediciones, Jaén. 646 pp.
Mateo-Sagasta Azpeitia, E. 1976. Daños y enfermedades del olivo. Pp. 213-234 en: Olivicultura moderna. FAO-INIA. Ed. Agrícola Española, Madrid. 373 pp.
Entre las medidas preventivas que se pueden adoptar para el establecimiento de nuevas plantaciones, es muy importante la elección de suelos libres de infestaciones por insectos y patógenos perjudiciales. Dicha elección puede estar basada en el conocimiento de la historia previa de la parcela, por ejemplo información sobre ataques en cultivos anteriores, y/o en análisis realizados en laboratorios competentes, tales como la determinación de la densidad de inóculo de V. dahliae presente en el suelo. Asimismo, se debe utilizar material vegetal sano, exento de ataques de ácaros, cóccidos, abichado, glifodes, repilo, nematodos, verticilosis, tuberculosis y virosis, y es recomendable el empleo de variedades de olivo resistentes a V. dahliae en plantaciones de regadío.
En plantaciones establecidas, se debe realizar un manejo adecuado del cultivo como es efectuar la poda durante la parada invernal, favorecer la cicatrización de las heridas para evitar los ataques de E. pingüis y la entrada de enfermedades, y aplicar un abonado equilibrado.
Componentes esenciales de los sistemas de control integrado son la identificación del problema y la determinación de la incidencia de cada plaga o enfermedad en particular y los niveles de las poblaciones tanto de los agentes nocivos como de los auxiliares. Ello se realizará de acuerdo a los métodos de muestreo definidos en los Reglamentos para las principales plagas y enfermedades como polilla, mosca, cochinilla de la tizne, barrenillo y repilo. La información obtenida en dichos muestreos permitirá efectuar una estimación del riesgo y, en el caso de que los niveles estimados superen los umbrales de intervención establecidos, con peligro de sufrir pérdidas económicas graves, se procederá a elegir el sistema de lucha más adecuado, entre las diversas medidas de control propuestas en los Reglamentos.
BIBLIOGRAFÍA
Anónimo. 1998. La Sanidad del Olivar en Países del Mediterráneo. IX Symposium Internacional. Phytoma España 102: 1-222.
De Andrés, F. 2001. Enfermedades y plagas del olivo. 4ª ed. Riquelme y Vargas Ediciones, Jaén. 646 pp.
Mateo-Sagasta Azpeitia, E. 1976. Daños y enfermedades del olivo. Pp. 213-234 en: Olivicultura moderna. FAO-INIA. Ed. Agrícola Española, Madrid. 373 pp.


