Importancia del Técnico de Producción Integrada
La Producción Integrada en el olivar, a diferencia de otros sistemas agrícolas, lleva a cabo la aplicación de las prácticas agronómicas según su Reglamento Específico y siempre con el asesoramiento de un técnico debidamente formado. Esto supone un control obligado durante todo el ciclo del cultivo y un aprendizaje por parte del agricultor sobre la ejecución de las prácticas culturales. De esta forma se garantizan los objetivos prioritarios de la Producción Integrada como son la rentabilidad de las explotaciones, el respeto al medio ambiente y la seguridad alimentaria.
El Técnico competente es responsable de estructurar un plan de actuación de acuerdo a las características de cada Agrupación de Producción Integrada (API) (superficie total a dirigir, número de agricultores, agronomía de las parcelas, etc…). La mayor o menor dificultad que encuentre el técnico a la hora de conseguir los fines propuestos dependerá en gran medida del grado de conocimiento y concienciación de los agricultores sobre las buenas prácticas agrícolas, de los medios económicos y materiales disponibles, y de la independencia que disponga para actuar.
Transferencia de conocimientos contínua
Los agricultores se familiarizan con las técnicas culturales de Producción Integrada en el trato diario con el técnico, y su formación se complementa favoreciendo la programación de charlas o escritos informativos, así como cursos organizados por entidades autorizadas o por el IFAPA. El técnico competente actualiza sus conocimientos a fin de dar un servicio riguroso y especializado, respondiendo a las problemáticas que puedan surgir en las parcelas sometidas a Producción Integrada. Igualmente da a conocer las modificaciones y/o restricciones que se produzcan en relación a la normativa reglamentaria, materias activas, etc…
Gestión administrativa y de los cuadernos de explotación
La Producción Integrada garantiza la trazabilidad también en campo, pues cada una de las operaciones realizadas por el agricultor en el olivar (poda, fertilización, riego, tratamientos, etc…) deben quedar reflejadas en un Cuaderno de Explotación. El técnico es el encargado de gestionar dichos cuadernos, de controlar que se cumplimentan y actualizan de acuerdo a las directrices marcadas por él y le sirven de historial técnico a la hora de planificar nuevas actuaciones.
El Técnico, igualmente, realiza todas las gestiones técnico-administrativas referentes al desarrollo de la API, entre las que se incluyen la tramitación de las ayudas de Producción Integrada, los informes generados en las auditorías por la Entidad de Control y Certificación, y la documentación relativa a cada agricultor (operador). Es también el representante de la API ante la Administración, asistiendo a las reuniones de control de Sanidad Vegetal y enviando semanalmente la información fitosanitaria del olivar.
Auditorias internas
La consecución de los objetivos de la Producción Integrada se realiza mediante los controles del técnico (auditoria interna) y la Entidad de Control y Certificación (auditoría externa). Este doble control e inspección proporciona una mayor credibilidad a la calidad y seguridad de los productos obtenidos. El técnico está capacitado para realizar los exámenes pertinentes sobre las parcelas, con el fin de comprobar la eficacia y aplicación de la norma según las órdenes de tratamiento dictadas, los planes de fertirriego programados, etc.., asi como realizar la toma de muestras oportunas para asegurar el cumplimiento de los plazos de seguridad de los productos fitosanitarios. En caso necesario, el técnico aplica las medidas correctoras de acuerdo a las desviaciones encontradas sobre el reglamento por la Entidad de Control y Certificación, que es la encargada de certificar el correcto establecimiento de la Producción Integrada.
Control sobre los recursos: suelo, agua y nutrientes
El Técnico de Producción Integrada concibe el suelo como una base importante de la productividad del olivar, y por tanto, todas sus decisiones irán encaminadas a la conservación y mantenimiento de su fertilidad, mejorar la infiltración y minimizar los efectos erosivos. Aconseja el empleo de enmiendas orgánicas (sólidas o líquidas), la trituración de los restos de poda y/o el uso de cubiertas vegetales vivas en aquellos suelos con susceptibilidad a la degradación. En primavera, el técnico recomendará el mejor método de mantenimiento de las cubiertas vegetales (químico o mecánico) según las características de la explotación y los medios disponibles por el agricultor. En determinados casos, valorará si es necesario incorporarlos al suelo mediante labor.
Las propiedades fisico-químicas del suelo documentadas mediante una analítica, permiten al técnico conocer las posibilidades de compactación, formación de costra superficial o suela de labor del suelo. Si es preciso, sugiere el uso de un laboreo controlado, cuya finalidad sea mejorar la infiltración, controlar la evaporación y/o evitar la erosión.
La programación de las necesidades anuales de riego en el olivar, permiten al técnico realizar una distribución más racional y eficiente del agua. Sus herramientas son los datos climáticos de la zona (lluvia caída, evapotranspiración, etc..), el tamaño y edad de los árboles, así como la calidad agronómica del agua. Previamente, el técnico es conocedor del sistema de riego implantado, de la dotación de agua disponible y de los limitantes existentes. En el impulso de optimizar el uso del agua, respaldará igualmente la implantación de sistemas de riego de alta frecuencia y bajo caudal (riego localizado).
El uso racional de los fertilizantes es otro de los propósitos medioambientales de la Producción Integrada. En este sentido, es destacable la limitación que hace la norma sobre el uso excesivo del nitrógeno en las plantaciones. El técnico, con el convencimiento de que es posible obtener producciones adecuadas evitando la contaminación del medio, se ocupa de elaborar los planes de fertilización del olivar basándose en datos como producción y estado sanitario del cultivo, y con carácter determinado, realiza análisis de suelo, agua y hoja. Tras su interpretación, se disponen de referencias fiables para planificar el momento idóneo de aplicación, asi como el tipo y cantidad de abono necesario para mantener unas producciones rentables.
El asesoramiento del técnico en fertirrigación (aplicación del abono vía riego) permite optimizar el fraccionamiento de los elementos nutritivos, mejorando su disponibilidad para el cultivo, minimizando las pérdidas de nitrógeno, abaratando costes y aumentando la producción. En un segundo papel, el técnico verifica que no sólo se están aplicando los fertilizantes programados, sino que los medios de aportación del abono son los adecuados para cumplir los objetivos propuestos. Durante la campaña puede decidir la actualización del programa de fertilizantes en función de los resultados analíticos de hoja.
Control de malas hierbas
Las decisiones sobre el control de malas hierbas recae igualmente en el técnico, quien planifica el tratamiento en función del tipo y tamaño de la hierba así como del nivel de infestación en la parcela, eligiendo los herbicidas más selectivos y eficaces y de menor impacto para el medio ambiente En un segundo control, el técnico debe ser conocedor del tipo de maquinaria de tratamiento disponible por el agricultor con el fin de ajustar las dosis al gasto de caldo. Previamente, esta maquinaria ha sido calibrada, comprobando el correcto funcionamiento de los dispositivos que la componen y seleccionando las boquillas adecuadas a la presión (baja presión) y velocidad de trabajo. Estas actuaciones aumentan la eficacia en eliminación de la malas hierbas, evitan la inversión floral y reducen el coste económico del tratamiento.
Control Integrado de plagas y enfermedades
La Producción Integrada prohíbe el uso de calendarios fijos de tratamientos fitosanitarios en el olivar. Con este principio, el técnico sólo justifica el uso de pesticidas en función del clima, de los niveles de daño y del estado del olivar. Tras un estudio parcelario de las explotacines de la API, define una superficie de cultivo de referencia (Estación de Control Biológico), donde semanalmente realiza el seguimiento de la fenología, analiza los niveles de plaga y enfermedades y evalua la existencia de fauna auxiliar mediante sistemas de control biológico (placas, mosqueros, polilleros, feromonas, etc..). Los serie histórica de estas anotaciones permiten trazar las curvas de vuelo de las plagas y conocer su ciclo biológico en la zona. Además, los registros de temperatura y humedad facilitados por estaciones agroclimáticas más cercanas aportan al técnico una información adicional, lo que permite un alto grado de acierto en la toma de decisiones.
Sólo cuando las pérdidas ocasionadas por una plaga o enfermedad superan el coste de la aplicación, el técnico autoriza el tratamiento a dosis específicas, con los productos más selectivos y de menor toxicidad. La eficacia de estos tratamientos es elevada pues dispone de información suficiente para determinar el momento de mayor debilidad del patógeno frente al tratamiento.
Paralelamente, las recomendaciones técnicas que realiza sobre el estado nutricional y vegetativo del cultivo (abonados y podas) previenen la aparición de condiciones favorables para el desarrollo de plagas y enfermedades así como posibles daños por sequía y heladas.
Control de la calidad y la seguridad alimentaria
Las garantías sanitarias y de calidad de los productos producidos bajo técnicas de Producción Integrada son evidentes, pues se produce una conjunción entre los deberes adquiridos por el agricultor y los controles del técnico y la Entidad de Certificación.
El cumplimiento de las directrices del técnico en campo, supone que las aceitunas producidas en Producción Integrada están sanas y adecuadas para su posterior elaboración o transformación, obteniendo de este modo producciones rentables con la mayor calidad.
En el caso de utilizar productos fitosanitarios, el técnico redacta una Órden de Tratamiento, que es un documento firmado por el agricultor como compromiso de realizarlo en las condiciones marcadas en la misma, en relación al tipo de plaguicida o herbicida, dosis y forma de aplicación. Las registros de estas aplicaciones en el Cuaderno de Explotación permiten al técnico autorizar el inicio de la recolección según el plazos de seguridad de los productos utilizados.
Para corroborar la inexistencia de residuos en la producción, el técnico por un lado, y la Entidad de Control y Certificación por otro, realizan inspecciones en las parcelas, tomando muestras y analizando un margen amplio de distintas materias activas. Este método asegura que no se han utilizado productos fitosanitarios no autorizados. Sólo quedarán certificadas como Producción Integrada las aceitunas destinadas a almazara o aderezo que claramente cumplan la normativa de residuos.
Antes de concluir, quisiera agradecer la oportunidad que me ofrece la asociación para comunicar mi experiencia y pensamientos. De todos es sabido las incertidumbres futuras del sector olivarero y del riesgo que esto puede suponer para las economías de muchas poblaciones rurales. Los nuevos cambios en la Politica Agraria Común, el aumento en los costes de producción, la sequía pronunciada, más exigencias sobre la calidad y seguridad de los productos producidos, etc… nos obligan a conseguir a corto plazo la profesionalización del olivar andaluz con el fin de mantener su rentabilidad y sostenibilidad. Estos fines se pueden conseguir con la Producción Integrada además de cumplir correctamente los requisitos legales exigidos relativos a sanidad vegetal, pública y medioambiental, lo que sitúa a este sistema de productivo en un lugar preferencial en los próximos años. No cabe duda que es fundamental continuar con el respaldo comprensivo de las Administraciones, órganos directivos de las propias APIs y Entidades de Control y Certificación hacia el técnico API, en labor de facilitar una constante y fluida interlocución con sus agricultores y para que la gestión y control de sus explotaciones sea efectiva, se ayude a mejorar las condiciones de cultivo de nuestro olivar y se mantenga el alto grado de credibilidad de la Producción Integrada.
Texto: Carlos Cabezas Soriano, Director Técnico API ‘ Oleosalar Gestión Integrada’; 'Vicepresidente ATPIOlivar'
El Técnico competente es responsable de estructurar un plan de actuación de acuerdo a las características de cada Agrupación de Producción Integrada (API) (superficie total a dirigir, número de agricultores, agronomía de las parcelas, etc…). La mayor o menor dificultad que encuentre el técnico a la hora de conseguir los fines propuestos dependerá en gran medida del grado de conocimiento y concienciación de los agricultores sobre las buenas prácticas agrícolas, de los medios económicos y materiales disponibles, y de la independencia que disponga para actuar.
Transferencia de conocimientos contínua
Los agricultores se familiarizan con las técnicas culturales de Producción Integrada en el trato diario con el técnico, y su formación se complementa favoreciendo la programación de charlas o escritos informativos, así como cursos organizados por entidades autorizadas o por el IFAPA. El técnico competente actualiza sus conocimientos a fin de dar un servicio riguroso y especializado, respondiendo a las problemáticas que puedan surgir en las parcelas sometidas a Producción Integrada. Igualmente da a conocer las modificaciones y/o restricciones que se produzcan en relación a la normativa reglamentaria, materias activas, etc…
Gestión administrativa y de los cuadernos de explotación
La Producción Integrada garantiza la trazabilidad también en campo, pues cada una de las operaciones realizadas por el agricultor en el olivar (poda, fertilización, riego, tratamientos, etc…) deben quedar reflejadas en un Cuaderno de Explotación. El técnico es el encargado de gestionar dichos cuadernos, de controlar que se cumplimentan y actualizan de acuerdo a las directrices marcadas por él y le sirven de historial técnico a la hora de planificar nuevas actuaciones.
El Técnico, igualmente, realiza todas las gestiones técnico-administrativas referentes al desarrollo de la API, entre las que se incluyen la tramitación de las ayudas de Producción Integrada, los informes generados en las auditorías por la Entidad de Control y Certificación, y la documentación relativa a cada agricultor (operador). Es también el representante de la API ante la Administración, asistiendo a las reuniones de control de Sanidad Vegetal y enviando semanalmente la información fitosanitaria del olivar.
Auditorias internas
La consecución de los objetivos de la Producción Integrada se realiza mediante los controles del técnico (auditoria interna) y la Entidad de Control y Certificación (auditoría externa). Este doble control e inspección proporciona una mayor credibilidad a la calidad y seguridad de los productos obtenidos. El técnico está capacitado para realizar los exámenes pertinentes sobre las parcelas, con el fin de comprobar la eficacia y aplicación de la norma según las órdenes de tratamiento dictadas, los planes de fertirriego programados, etc.., asi como realizar la toma de muestras oportunas para asegurar el cumplimiento de los plazos de seguridad de los productos fitosanitarios. En caso necesario, el técnico aplica las medidas correctoras de acuerdo a las desviaciones encontradas sobre el reglamento por la Entidad de Control y Certificación, que es la encargada de certificar el correcto establecimiento de la Producción Integrada.
Control sobre los recursos: suelo, agua y nutrientes
El Técnico de Producción Integrada concibe el suelo como una base importante de la productividad del olivar, y por tanto, todas sus decisiones irán encaminadas a la conservación y mantenimiento de su fertilidad, mejorar la infiltración y minimizar los efectos erosivos. Aconseja el empleo de enmiendas orgánicas (sólidas o líquidas), la trituración de los restos de poda y/o el uso de cubiertas vegetales vivas en aquellos suelos con susceptibilidad a la degradación. En primavera, el técnico recomendará el mejor método de mantenimiento de las cubiertas vegetales (químico o mecánico) según las características de la explotación y los medios disponibles por el agricultor. En determinados casos, valorará si es necesario incorporarlos al suelo mediante labor.
Las propiedades fisico-químicas del suelo documentadas mediante una analítica, permiten al técnico conocer las posibilidades de compactación, formación de costra superficial o suela de labor del suelo. Si es preciso, sugiere el uso de un laboreo controlado, cuya finalidad sea mejorar la infiltración, controlar la evaporación y/o evitar la erosión.
La programación de las necesidades anuales de riego en el olivar, permiten al técnico realizar una distribución más racional y eficiente del agua. Sus herramientas son los datos climáticos de la zona (lluvia caída, evapotranspiración, etc..), el tamaño y edad de los árboles, así como la calidad agronómica del agua. Previamente, el técnico es conocedor del sistema de riego implantado, de la dotación de agua disponible y de los limitantes existentes. En el impulso de optimizar el uso del agua, respaldará igualmente la implantación de sistemas de riego de alta frecuencia y bajo caudal (riego localizado).
El uso racional de los fertilizantes es otro de los propósitos medioambientales de la Producción Integrada. En este sentido, es destacable la limitación que hace la norma sobre el uso excesivo del nitrógeno en las plantaciones. El técnico, con el convencimiento de que es posible obtener producciones adecuadas evitando la contaminación del medio, se ocupa de elaborar los planes de fertilización del olivar basándose en datos como producción y estado sanitario del cultivo, y con carácter determinado, realiza análisis de suelo, agua y hoja. Tras su interpretación, se disponen de referencias fiables para planificar el momento idóneo de aplicación, asi como el tipo y cantidad de abono necesario para mantener unas producciones rentables.
El asesoramiento del técnico en fertirrigación (aplicación del abono vía riego) permite optimizar el fraccionamiento de los elementos nutritivos, mejorando su disponibilidad para el cultivo, minimizando las pérdidas de nitrógeno, abaratando costes y aumentando la producción. En un segundo papel, el técnico verifica que no sólo se están aplicando los fertilizantes programados, sino que los medios de aportación del abono son los adecuados para cumplir los objetivos propuestos. Durante la campaña puede decidir la actualización del programa de fertilizantes en función de los resultados analíticos de hoja.
Control de malas hierbas
Las decisiones sobre el control de malas hierbas recae igualmente en el técnico, quien planifica el tratamiento en función del tipo y tamaño de la hierba así como del nivel de infestación en la parcela, eligiendo los herbicidas más selectivos y eficaces y de menor impacto para el medio ambiente En un segundo control, el técnico debe ser conocedor del tipo de maquinaria de tratamiento disponible por el agricultor con el fin de ajustar las dosis al gasto de caldo. Previamente, esta maquinaria ha sido calibrada, comprobando el correcto funcionamiento de los dispositivos que la componen y seleccionando las boquillas adecuadas a la presión (baja presión) y velocidad de trabajo. Estas actuaciones aumentan la eficacia en eliminación de la malas hierbas, evitan la inversión floral y reducen el coste económico del tratamiento.
Control Integrado de plagas y enfermedades
La Producción Integrada prohíbe el uso de calendarios fijos de tratamientos fitosanitarios en el olivar. Con este principio, el técnico sólo justifica el uso de pesticidas en función del clima, de los niveles de daño y del estado del olivar. Tras un estudio parcelario de las explotacines de la API, define una superficie de cultivo de referencia (Estación de Control Biológico), donde semanalmente realiza el seguimiento de la fenología, analiza los niveles de plaga y enfermedades y evalua la existencia de fauna auxiliar mediante sistemas de control biológico (placas, mosqueros, polilleros, feromonas, etc..). Los serie histórica de estas anotaciones permiten trazar las curvas de vuelo de las plagas y conocer su ciclo biológico en la zona. Además, los registros de temperatura y humedad facilitados por estaciones agroclimáticas más cercanas aportan al técnico una información adicional, lo que permite un alto grado de acierto en la toma de decisiones.
Sólo cuando las pérdidas ocasionadas por una plaga o enfermedad superan el coste de la aplicación, el técnico autoriza el tratamiento a dosis específicas, con los productos más selectivos y de menor toxicidad. La eficacia de estos tratamientos es elevada pues dispone de información suficiente para determinar el momento de mayor debilidad del patógeno frente al tratamiento.
Paralelamente, las recomendaciones técnicas que realiza sobre el estado nutricional y vegetativo del cultivo (abonados y podas) previenen la aparición de condiciones favorables para el desarrollo de plagas y enfermedades así como posibles daños por sequía y heladas.
Control de la calidad y la seguridad alimentaria
Las garantías sanitarias y de calidad de los productos producidos bajo técnicas de Producción Integrada son evidentes, pues se produce una conjunción entre los deberes adquiridos por el agricultor y los controles del técnico y la Entidad de Certificación.
El cumplimiento de las directrices del técnico en campo, supone que las aceitunas producidas en Producción Integrada están sanas y adecuadas para su posterior elaboración o transformación, obteniendo de este modo producciones rentables con la mayor calidad.
En el caso de utilizar productos fitosanitarios, el técnico redacta una Órden de Tratamiento, que es un documento firmado por el agricultor como compromiso de realizarlo en las condiciones marcadas en la misma, en relación al tipo de plaguicida o herbicida, dosis y forma de aplicación. Las registros de estas aplicaciones en el Cuaderno de Explotación permiten al técnico autorizar el inicio de la recolección según el plazos de seguridad de los productos utilizados.
Para corroborar la inexistencia de residuos en la producción, el técnico por un lado, y la Entidad de Control y Certificación por otro, realizan inspecciones en las parcelas, tomando muestras y analizando un margen amplio de distintas materias activas. Este método asegura que no se han utilizado productos fitosanitarios no autorizados. Sólo quedarán certificadas como Producción Integrada las aceitunas destinadas a almazara o aderezo que claramente cumplan la normativa de residuos.
Antes de concluir, quisiera agradecer la oportunidad que me ofrece la asociación para comunicar mi experiencia y pensamientos. De todos es sabido las incertidumbres futuras del sector olivarero y del riesgo que esto puede suponer para las economías de muchas poblaciones rurales. Los nuevos cambios en la Politica Agraria Común, el aumento en los costes de producción, la sequía pronunciada, más exigencias sobre la calidad y seguridad de los productos producidos, etc… nos obligan a conseguir a corto plazo la profesionalización del olivar andaluz con el fin de mantener su rentabilidad y sostenibilidad. Estos fines se pueden conseguir con la Producción Integrada además de cumplir correctamente los requisitos legales exigidos relativos a sanidad vegetal, pública y medioambiental, lo que sitúa a este sistema de productivo en un lugar preferencial en los próximos años. No cabe duda que es fundamental continuar con el respaldo comprensivo de las Administraciones, órganos directivos de las propias APIs y Entidades de Control y Certificación hacia el técnico API, en labor de facilitar una constante y fluida interlocución con sus agricultores y para que la gestión y control de sus explotaciones sea efectiva, se ayude a mejorar las condiciones de cultivo de nuestro olivar y se mantenga el alto grado de credibilidad de la Producción Integrada.
Texto: Carlos Cabezas Soriano, Director Técnico API ‘ Oleosalar Gestión Integrada’; 'Vicepresidente ATPIOlivar'


