Objetivo la Calidad
El aceite de oliva virgen es un zumo de fruta fresca. A diferencia de otros aceites de semillas que necesitan ser refinados el aceite de las aceitunas puede consumirse directamente, sin que sea necesario someterlo más que a un proceso de prensado y decantación. Es por tanto un producto natural y es necesario elaborarlo cuidadosamente para que conserve durante largo tiempo todas sus cualidades y propiedades, no sólo nutritivas, sino también organolépticas y saludables.
La materia prima de la que se obtiene son aceitunas sanas, sin daños, y en óptimo estado de maduración, que contienen entre un 15 y un 25% de aceite.
El primer objetivo de la producción integrada es obtener esos frutos sanos, materia prima para conseguir los mejores aceites y aceitunas de mesa. Lo hacemos cuidando el olivo que los produce, aportándole los nutrientes que necesita en forma de abonos orgánicos y minerales, y aplicando técnicas de cultivo que le permitan aprovechar el agua disponible o regándolo cuando sea posible. Procuraremos que su desarrollo sea óptimo, evitando hacerle heridas de poda demasiado grandes y manteniendo una adecuada cantidad de ramas con hojas, que no solo le confiere un aspecto frondoso, sino que protege sus ramas y troncos de la insolación directa y son la auténtica fábrica de carbohidratos que posteriormente se convertirán en aceite.
Con unos olivos sanos podremos prevenir el ataque de muchas plagas y enfermedades, que sólo combatiremos con otros medios cuando la salud del olivo o la cosecha se vean comprometidas. Utilizaremos los medios que la tecnología pone a nuestro alcance, prefiriendo siempre los métodos biológicos a los químicos. Las técnicas de aplicación son para este cometido muy importantes, por ello empleamos las máquinas adecuadas y comprobaremos que funcionan correctamente evitando así riesgos al aplicador y al medio ambiente. Para ello contamos con personal técnico especializado que hoy asesora a los olivareros y nos ayuda a controlar paso a paso los procesos de producción.
Queremos que nuestros olivos, unos muy jóvenes y otros milenarios, sean la mejor herencia que podamos dejar a las generaciones venideras de agricultores. Por eso hemos adquirido un compromiso expreso de conservación y mejora de nuestros suelos, protegiéndolos de la erosión mediante una cubierta vegetal, manejada de forma que asegure la producción y rentabilidad de las explotaciones actuales, pero que también lo haga en el futuro. Perdices, zorzales, conejos y liebres se refugian en los olivares enyerbados constituyendo una riqueza cinegética y un motivo de disfrute para compartir con amigos y con el resto de la sociedad.
Pero todo esto es insuficiente. También es necesario transformar el producto. El segundo objetivo de la Producción Integrada y tan importante como el anterior, es elaborar las aceitunas y extraer el aceite con rapidez y limpieza, evitando el riesgo de deterioro al que se expone cualquier fruto una vez recolectado.
La extracción del aceite se hace a baja temperatura, para mantener intactas todas sus propiedades organolépticas y saludables. En las instalaciones industriales contamos con máquinas hechas con materiales de alta calidad, como son cintas de transporte alimentarias y elementos de acero inoxidable, y todo el proceso productivo es rigurosamente controlado. El seguimiento paso a paso mediante libros de explotación para las operaciones de cultivo y documentos de control en las almazaras nos permite asegurar la trazabilidad del producto, pudiendo saber con exactitud la procedencia del aceite contenido en cada envase y como y cuando fue elaborado.
Hemos adquirido un compromiso con la calidad.
La materia prima de la que se obtiene son aceitunas sanas, sin daños, y en óptimo estado de maduración, que contienen entre un 15 y un 25% de aceite.
El primer objetivo de la producción integrada es obtener esos frutos sanos, materia prima para conseguir los mejores aceites y aceitunas de mesa. Lo hacemos cuidando el olivo que los produce, aportándole los nutrientes que necesita en forma de abonos orgánicos y minerales, y aplicando técnicas de cultivo que le permitan aprovechar el agua disponible o regándolo cuando sea posible. Procuraremos que su desarrollo sea óptimo, evitando hacerle heridas de poda demasiado grandes y manteniendo una adecuada cantidad de ramas con hojas, que no solo le confiere un aspecto frondoso, sino que protege sus ramas y troncos de la insolación directa y son la auténtica fábrica de carbohidratos que posteriormente se convertirán en aceite.
Con unos olivos sanos podremos prevenir el ataque de muchas plagas y enfermedades, que sólo combatiremos con otros medios cuando la salud del olivo o la cosecha se vean comprometidas. Utilizaremos los medios que la tecnología pone a nuestro alcance, prefiriendo siempre los métodos biológicos a los químicos. Las técnicas de aplicación son para este cometido muy importantes, por ello empleamos las máquinas adecuadas y comprobaremos que funcionan correctamente evitando así riesgos al aplicador y al medio ambiente. Para ello contamos con personal técnico especializado que hoy asesora a los olivareros y nos ayuda a controlar paso a paso los procesos de producción.
Queremos que nuestros olivos, unos muy jóvenes y otros milenarios, sean la mejor herencia que podamos dejar a las generaciones venideras de agricultores. Por eso hemos adquirido un compromiso expreso de conservación y mejora de nuestros suelos, protegiéndolos de la erosión mediante una cubierta vegetal, manejada de forma que asegure la producción y rentabilidad de las explotaciones actuales, pero que también lo haga en el futuro. Perdices, zorzales, conejos y liebres se refugian en los olivares enyerbados constituyendo una riqueza cinegética y un motivo de disfrute para compartir con amigos y con el resto de la sociedad.
Pero todo esto es insuficiente. También es necesario transformar el producto. El segundo objetivo de la Producción Integrada y tan importante como el anterior, es elaborar las aceitunas y extraer el aceite con rapidez y limpieza, evitando el riesgo de deterioro al que se expone cualquier fruto una vez recolectado.
La extracción del aceite se hace a baja temperatura, para mantener intactas todas sus propiedades organolépticas y saludables. En las instalaciones industriales contamos con máquinas hechas con materiales de alta calidad, como son cintas de transporte alimentarias y elementos de acero inoxidable, y todo el proceso productivo es rigurosamente controlado. El seguimiento paso a paso mediante libros de explotación para las operaciones de cultivo y documentos de control en las almazaras nos permite asegurar la trazabilidad del producto, pudiendo saber con exactitud la procedencia del aceite contenido en cada envase y como y cuando fue elaborado.
Hemos adquirido un compromiso con la calidad.


