Olivar y Medioambiente
El clima mediterráneo condiciona enormemente la producción agraria. Las temperaturas son muy altas en verano y frías en invierno, incluso con heladas, y el reparto de la lluvia es irregular, coincidiendo el periodo seco con las altas temperaturas. Además se producen periodos de sequía de hasta 7 años, pero también se sufren lluvias torrenciales e inundaciones. Por otro lado, la lluvia es escasa en muchas áreas. El regadío soluciona el problema de una pequeña parte de la superficie, porque no hay agua suficiente para toda el área cultivada. Todo ello limita las posibilidades de cultivar muchas especies vegetales que no soportarían estas condiciones tan extremas.
El olivo está bastante bien adaptado a estas condiciones, incluso resiste la sequía más que la encina, y ocupa en el sur de Europa una zona estratégica entre las regiones templadas y los desiertos africanos, constituyendo una auténtica barrera vegetal al avance de la desertización.
El olivar se localiza en las zonas intermedias entre los valles y campiñas desarboladas y los montes forestados y aporta una cobertura vegetal permanente de gran valor paisajístico y de protección del suelo, que no aportan los cultivos herbáceos ni los leñosos de hoja caduca.
LA FLORA
Uno de los aspectos más interesantes es la diversidad de especies vegetales que albergan los olivares, mucho mayor que cualquier otro cultivo. En una hectárea de olivar podemos encontrar con facilidad 100 especies y en España se estima en más de 800. Aunque dominan las especies anuales (60 % terófitos), que en su mayoría son de ciclo invernal, hay una gran proporción de perennes (40%) que aportan un gran valor al agroecosistema de olivar. Así mismo, se encuentran especies con ciclos fenológicos muy diferentes, y también de diversos orígenes, aunque siempre predominan las de origen mediterráneo, incluso algunas son endemismos ibéricos o iberoafricanismos.
Si se ordenan los ecosistemas agrarios mediterráneos, el olivar ocupa el escalón inmediatamente inferior a las formaciones mediterráneas originales, el más próximo al bosque autóctono, porque alberga la mayor diversidad, el mayor número de especies endémicas, el mayor número de especies mediterráneas y, proporcionalmente, el menor número de especies introducidas. El olivar puede ser considerado un bosque aclarado de acebuche.
FAUNA
La diversidad de flora permite mantener diversidad de fauna, tanto invertebrados como vertebrados, que se alimentan tanto de granos como de frutos, de otros animales o de las aceitunas, las cuales maduran en otoño-invierno, época en que el alimento es escaso.
Los olivares constituyen espacios invernales de gran importancia para las aves del norte de Europa, por ejemplo Turdus iliacus (zorzales thrushes), Sylvia atricapilla (currucas, blackcaps), Erithacus rubecula (petirrojos, robins), y Fringilla coelebs (pinzones, chaffinches). Así, no es difícil encontrar más aves en un olivar que en un bosque de eucaliptos o de pinos, o que en pastizales y estepas que no son cultivados, y más que en campiñas.
Por otro lado la diversidad de flora favorece el desarrollo de fauna de interés cinegético, especialmente perdiz, conejo y liebre.
TÉCNICAS DE CULTIVO
El agroecosistema olivar constituye la menor alteración, desde el punto de vista agrícola, del bosque mediterráneo, en el que es posible aplicar prácticas agrícolas no agresivas para el medioambiente. Por ejemplo, las cantidades de abono inorgánico y productos fitosanitarios que se utilizan son muy bajos, especialmente en los olivares de menor productividad.
Sin embargo existe un problema de erosión en los olivares, fundamentalmente debido a que se encuentra en suelos con pendiente y a que las condiciones climáticas, con fuertes precipitaciones en ocasiones. Para corregirlo, se pueden emplear sistemas de cultivo con cubierta vegetal que permiten reducir la erosión y mejoran las condiciones medioambientales como materia orgánica, fertilidad del suelo, fauna, el paisaje y en general la biodiversidad. Estos sistemas se están desarrollando y perfeccionando continuamente para cada tipo de olivar. En algunos casos pueden compatibilizarse con ganadería extensiva y en otros con el aprovechamiento de las especies de interés cinegético.
La Producción Integrada tiene como objetivo precisamente armonizar todas las técnicas y cuidados del cultivo para hacer posible la conservación del medio ambiente con la rentabilidad del cultivo.
Bibliografía.
García-Fuentes A. y Cano E. 1995. Malas Hierbas del Olivar Giennense. Diputación provincial de Jaén. Instituto de Estudios Giennenses. 213 p.
Muñoz-Cobo J. 1987. Las Comunidades de Aves de los Olivares de Jaén. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. 279 p.
Pujadas-Salvá A. 1986. Flora Arvense y Ruderal de la Provincia de Córdoba. Tesis doctoral. Universidad de Córdoba.
Pujadas-Salvá A. 1988. Floristic composition and agricultural importance of weeds in southern Spain. Weed Research 28, 175-180.
Saavedra M. 1997. Cubiertas vegetales y agricultura de conservación: Implantación y manejo en cultivos leñosos. Congr. Nac. Agricultura de Conservación y Medidas Agroambientales. Burgos. pp. 35-41.
Saavedra M. 1998. Demografía de los herbazales del olivar y manejo de la flora espontánea. 9º Symposium Int. Sanidad del Olivar en Países del Mediterráneo. Phytoma España nº 102, 74-76.
Saavedra M. y Pastor M. 2002. Sistemas de Cultivo en Olivar. Manejo de Malas Hierbas y Herbicidas. Ed. Agrícola. Madrid. (Próxima publicación).
El olivo está bastante bien adaptado a estas condiciones, incluso resiste la sequía más que la encina, y ocupa en el sur de Europa una zona estratégica entre las regiones templadas y los desiertos africanos, constituyendo una auténtica barrera vegetal al avance de la desertización.
El olivar se localiza en las zonas intermedias entre los valles y campiñas desarboladas y los montes forestados y aporta una cobertura vegetal permanente de gran valor paisajístico y de protección del suelo, que no aportan los cultivos herbáceos ni los leñosos de hoja caduca.
LA FLORA
Uno de los aspectos más interesantes es la diversidad de especies vegetales que albergan los olivares, mucho mayor que cualquier otro cultivo. En una hectárea de olivar podemos encontrar con facilidad 100 especies y en España se estima en más de 800. Aunque dominan las especies anuales (60 % terófitos), que en su mayoría son de ciclo invernal, hay una gran proporción de perennes (40%) que aportan un gran valor al agroecosistema de olivar. Así mismo, se encuentran especies con ciclos fenológicos muy diferentes, y también de diversos orígenes, aunque siempre predominan las de origen mediterráneo, incluso algunas son endemismos ibéricos o iberoafricanismos.
Si se ordenan los ecosistemas agrarios mediterráneos, el olivar ocupa el escalón inmediatamente inferior a las formaciones mediterráneas originales, el más próximo al bosque autóctono, porque alberga la mayor diversidad, el mayor número de especies endémicas, el mayor número de especies mediterráneas y, proporcionalmente, el menor número de especies introducidas. El olivar puede ser considerado un bosque aclarado de acebuche.
FAUNA
La diversidad de flora permite mantener diversidad de fauna, tanto invertebrados como vertebrados, que se alimentan tanto de granos como de frutos, de otros animales o de las aceitunas, las cuales maduran en otoño-invierno, época en que el alimento es escaso.
Los olivares constituyen espacios invernales de gran importancia para las aves del norte de Europa, por ejemplo Turdus iliacus (zorzales thrushes), Sylvia atricapilla (currucas, blackcaps), Erithacus rubecula (petirrojos, robins), y Fringilla coelebs (pinzones, chaffinches). Así, no es difícil encontrar más aves en un olivar que en un bosque de eucaliptos o de pinos, o que en pastizales y estepas que no son cultivados, y más que en campiñas.
Por otro lado la diversidad de flora favorece el desarrollo de fauna de interés cinegético, especialmente perdiz, conejo y liebre.
TÉCNICAS DE CULTIVO
El agroecosistema olivar constituye la menor alteración, desde el punto de vista agrícola, del bosque mediterráneo, en el que es posible aplicar prácticas agrícolas no agresivas para el medioambiente. Por ejemplo, las cantidades de abono inorgánico y productos fitosanitarios que se utilizan son muy bajos, especialmente en los olivares de menor productividad.
Sin embargo existe un problema de erosión en los olivares, fundamentalmente debido a que se encuentra en suelos con pendiente y a que las condiciones climáticas, con fuertes precipitaciones en ocasiones. Para corregirlo, se pueden emplear sistemas de cultivo con cubierta vegetal que permiten reducir la erosión y mejoran las condiciones medioambientales como materia orgánica, fertilidad del suelo, fauna, el paisaje y en general la biodiversidad. Estos sistemas se están desarrollando y perfeccionando continuamente para cada tipo de olivar. En algunos casos pueden compatibilizarse con ganadería extensiva y en otros con el aprovechamiento de las especies de interés cinegético.
La Producción Integrada tiene como objetivo precisamente armonizar todas las técnicas y cuidados del cultivo para hacer posible la conservación del medio ambiente con la rentabilidad del cultivo.
Bibliografía.
García-Fuentes A. y Cano E. 1995. Malas Hierbas del Olivar Giennense. Diputación provincial de Jaén. Instituto de Estudios Giennenses. 213 p.
Muñoz-Cobo J. 1987. Las Comunidades de Aves de los Olivares de Jaén. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. 279 p.
Pujadas-Salvá A. 1986. Flora Arvense y Ruderal de la Provincia de Córdoba. Tesis doctoral. Universidad de Córdoba.
Pujadas-Salvá A. 1988. Floristic composition and agricultural importance of weeds in southern Spain. Weed Research 28, 175-180.
Saavedra M. 1997. Cubiertas vegetales y agricultura de conservación: Implantación y manejo en cultivos leñosos. Congr. Nac. Agricultura de Conservación y Medidas Agroambientales. Burgos. pp. 35-41.
Saavedra M. 1998. Demografía de los herbazales del olivar y manejo de la flora espontánea. 9º Symposium Int. Sanidad del Olivar en Países del Mediterráneo. Phytoma España nº 102, 74-76.
Saavedra M. y Pastor M. 2002. Sistemas de Cultivo en Olivar. Manejo de Malas Hierbas y Herbicidas. Ed. Agrícola. Madrid. (Próxima publicación).


